ACCIÓN REPERCUSIÓN

No podemos quedarnos parados,
 viendo cómo nos somete,
 cómo, poco a poco, nos van doblegando,
un gobierno con sus leyes.

No deberíamos conformarnos,
 aceptando lo que se nos ofrece,
 la vida no tiene un propietario,
 no es más el que más tiene.

Seguir por el mismo camino,
 qué nos va guiando el pastor,
 seguir escribiendo nuestro libro,
 cómo nos dicte el narrador.

 No debería ser optativo,
 ni siquiera debería ser una opción,
 deberíamos hacer caso omiso
 y buscar nuestra propia dirección.

 Porque yo soy el dueño del tiempo que vivo,
yo soy mi único pastor,
 porque en los cuatro huesos que me mantiene erguido,
 nadie manda más que yo.

Y yo antes de pedir permiso,
 prefiero pedir perdón,
aceptando mi destino,
 acción repercusión.

LOS PETALOS DEL CALENDARIO







Los minutos se me escapan,
como las gotas que caen del cielo,
cuando el día descampa,
y el sol termina saliendo.

Aunque no quiera ver que pasa,
aunque me esconda en mi agujero,
aunque salga con paraguas
continuara lloviendo.

Aunque no deje a mi mirada
describirle a mi cerebro,
lo que sucede frente a mi cara,
todo lo que veo.

Porque así es esta fábula,
es la moraleja de este cuento,
aunque no pierdas la esperanza
estarás perdiendo el tiempo.

Se van marchitando los días,
los pétalos del calendario,
se va deshojando mi vida,
con los sueños que he soñado.

Se van casi a escondidas,
entre recuerdos se van ocultando,
se van sigilosos, a hurtadillas,
porque saben que los están espiando.

Saben que hay alguien que mira,
como un espectador en un teatro,
entre aplausos, lágrimas y sonrisas,
se pasan sin disfrutarlos.

Sin que nadie se decida,
a dar el primer paso,
para encontrar la salida,
aunque se sienta atrapado.

Saben lo mucho que se complica,
una vez estés involucrado,
por que te dan gratis la vida,
pero pa seguir tienes que pagarlo.

El precio es esa rutina,
vivir de casa al trabajo,
formar una familia,
y una hipoteca en el banco.

Vender tu tiempo por comida,
y por poder medio disfrutarlo,
por que si estas en la ruina,
es como si ya te hubieran enterrado.