No podemos quedarnos parados,
viendo cómo nos somete,
cómo, poco a poco, nos van doblegando,
un gobierno con sus leyes.
No deberíamos conformarnos,
aceptando lo que se nos ofrece,
la vida no tiene un propietario,
no es más el que más tiene.
Seguir por el mismo camino,
qué nos va guiando el pastor,
seguir escribiendo nuestro libro,
cómo nos dicte el narrador.
No debería ser optativo,
ni siquiera debería ser una opción,
deberíamos hacer caso omiso
y buscar nuestra propia dirección.
Porque yo soy el dueño del tiempo que vivo,
yo soy mi único pastor,
porque en los cuatro huesos que me mantiene erguido,
nadie manda más que yo.
Y yo antes de pedir permiso,
prefiero pedir perdón,
aceptando mi destino,
acción repercusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario