DESPISTANDO AL OLVIDO





Cada vez que vuelvo a casa
y me la encuentro vacía,
inundo mis pestañas,
bebo mi melancolía.

Espero una llamada,
aunque sea una perdida,
espero que tu alma
se apiade de la mía.

Y frustro mi mirada
en un rincón perdido,
dándole otra calada
a este canutillo.

Entrelazo palabras,
bordo imágenes mientras escribo,
anudando mi garganta,
despistando al olvido.

Y ahora que es el silencio
mi único testigo,
sólo él sabe lo que pienso
y lo que nunca te digo.

Ahora sólo quiero
despertar con ruido,
esos sentimientos
que estaban dormidos.

Para que quede en secreto,
guardado de por vida,
tan sólo un recuerdo
almacenado en la estantería
donde guardamos los momentos,
los sueños y las pesadillas,
en ese rincón del cerebro
donde no florece la alegría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario