Las estrellas fui contando,
hasta que llego el amanecer.
Y al ver el cielo iluminado,
al fin pude comprender,
que no todo está en mi mano,
no todo se puede hacer.
Las estrellas se apagaron,
y ahora que ya no se ven,
no puedo seguirlas contando,
me he vuelto a perder.
Pero mi destino es intentarlo
una y otra vez...
Si te plantas en tu sitio,
y en la vida tienes fe.
Si confías en ti mismo,
y en tu suerte aún crees.
Vas por el buen camino,
y aunque no salga todo bien,
tú serás quien ha decidido,
lo que has querido hacer.
Y aprenderás de lo sucedido,
para no volver a caer.
Porque el que finge no haber visto
es peor que el que no ve.
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